miércoles, 24 de octubre de 2018

Un poema. Dos.

En un mundo en donde
las palabras lloran
yo encuentro mi voz
en tus pupilas.

Las letras vagan
en tu mirada
y yo las colecciono

como quien guarda
tazas de té.

Un poema. Dos.
Tus ojos en los míos

antes de dormir.
Y el cantar de una flor al abrirse.

Un pájaro silba a lo lejos.
Y yo escribo sobre
los lunares de tu espalda.

Tus ojos hablan mejor que tu boca.
Tu boca mira mejor que tus ojos.

Y me quedo sin palabras.
La poesía es escasa cuando
se trata de describir aquello que generas.

Y tan solo duermes.

Y me deshaces como un soplido a un diente de león.








sábado, 20 de octubre de 2018

La Luna tienes en ti.

la luna inquieta
ella te busca
su luz implora
tu vuelta
una respuesta

precisa aquello
que le robaste
lunares valientes
corren deprisa
por tu espalda

mis dedos los siguen
hay un encuentro
soy un refugio
uno los puntos
lo sé todo

un mapa escondes
en tu piel de copos de nieve
respuestas,
caminos
y aquello que no ves

la luna pasa
silenciosa
cabizbaja
llora por aquello que dijo tener

lunares a salvo
asómense en ese espacio
que hay entre mis labios

martes, 16 de octubre de 2018

El reflejo entre las olas.

Las noches son frías y solitarias
cuando no encuentro
tu palabra unida a un abrazo
y el calor es algo
artificial y efímero.
Tengo las manos
inquietas y desesperadas
buscando aquello
que ya no existe
y la realidad se llevó.

Hay pensamientos que inundan
mi mente como olas
en plena tormenta
y yo sólo soy una mujer
frente al mar.
Arrasada y llevada al límite.
Floto a la deriva
y me convierto en aquello
que me vio venir. 

martes, 9 de octubre de 2018

Ese lunar.

Quiero ponerle palabras
a un atardecer que
me recordó a ese lunar
que habita en tu espalda.

Quise sacarle una foto
y pegarla contra una
pared que habla más
de lo que escucha.


Y entonces tendría 
el atardecer
entre mis manos.
Habitarías en mi
mucho más que un par de minutos.

Te tendría como
el cielo a la luna
el sol al horizonte. 

jueves, 4 de octubre de 2018

Mirándote a los ojos.

Poner palabras
en un papel
es como hablarte
mirándote a los ojos.

Cada coma
que escribo
se mete escurridiza
entre tus pestañas
y
las pausas
se convierten en suspiros.

Los latidos de
mi corazón
no saben disimular
el hervor de mi cuerpo.

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...