como un volcán
atrapado entre tus piernas
erizas la piel con un toque de tu boca
estallas haciendo temblar la tierra
y los montes se alzan sabiendo
que la naturaleza ha hablado
brillas como si el mar
se hubiese posado en tus curvas
y sabes a las olas
que golpean la costa,
salada y dulce a la vez
tropiezas con mi lengua
y me hablas del destino
en un idioma que solamente yo conozco,
haces de las palabras un susurro
hecho perfectamente para tu boca
y yo interpreto a sabiendas de que
no callas sino que liberas
y en tu libertad
la naturaleza se agita,
me afirmo en tus muslos
no existe el oxígeno
en este espacio hecho para nosotras
y aún así,
poco importa respirar
cuando tu aliento cabe en mis pulmones
estallas,
revientas
y la lava cae a una temperatura
hecha para las yemas de mis dedos
asciendes,
corrompes la corteza terrestre
y yo no hago más que venerarte de rodillas
y esperar a ser consumida.