miércoles, 29 de agosto de 2018

Si te encuentras a la lluvia en la calle, empápate de mi.

¿Puedes sentir la lluvia caer?
¿Puedes sentirme a mi?


Tus poros me reciben agitados.
El agua penetra
como mar a la sequía.
Y yo experta en tus tierras
me aventuro sin mapa
entre mis manos.


Beso tu cuello.
Beso aquél lunar que escondes
detrás de tu oreja.
Soy esa gota que
se desliza con bandera blanca
en mano,
pero que lleva el ataque
bajo la manga.

Voy atacar y atacaré
jadeando tu nombre.
Seré esa tempestad que
no tiene piedad.
Gota que cae.
Gota que se convierte en beso.
Gota valiente.

Guerra anunciada
perdida
y
ganada.

Pierdo cuando me
atacas con caricias
y
gano cuando te las
devuelvo derrotada sobre
el territorio tan suave
llamado tu piel.

Y la lluvia sigue cayendo incesante.
Insaciables gotas que
nos regala el cielo.
Incansables los besos que pelean hasta el final.

viernes, 24 de agosto de 2018

Primer beso.

Quiero besar tus labios
al ritmo de la melodía.
Quiero conocerlos en
cada frase,
deleitarlos en cada nota e
imaginarme mil escenarios 
en donde no nace el dolor.

Y cuando tu boca se entreabre

hay un suspiro que
grita esperanza
y
que se funde con
las más dulces de mis agonías.  

Quizás no los sientas o 
no pienses en ese segundo
en donde nuestros labios
se derriten
como el más dulce de
los chocolates. 

Pero yo sí, yo sí, yo sí... 

Y es ahí cuando suspiro y
abro mis ojos en busca de
una llamarada,
una chispa  revolucionaria que
pretenda crear el más grande
de los incendios. 

jueves, 16 de agosto de 2018

6:28 p.m

¿Has visto la luz del sol
colándose entre mi cabello?

Los rayos son 
como las yemas de 
tus dedos
y el calor
aquel 
que me inunda
al sentir el roce 
de tus labios. 

No es por alarmarnos,
pero el calor es efímero
y yo no soy quien
para alterar estaciones. 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Enamorada del muro, soy tu flor.

Haz que me sonroje 
como una rosa 
frente a una mariposa. 
Siente ese calor de
mis mejillas que 
se despliega como 
la bruma del mar.
Quítame la venda e
ilumíname con aquello
que nos une.
Conecta tu mente a la mía
y déjanos sentir. 

Sé que la incertidumbre
es cosa inevitable
y que las sombras 
buscan su lugar. 
Pero tus manos
como pétalos de margaritas
cuentan una historia
en donde me amas. 

Y no hay miedo
que me detenga.
Ni caricia de mis dedos.
Ni susurro de mi voz
que no te invite a esta
enredadera que busca
su pared 
-que eres tu- 
y no quiere dejarte. 

Enamorada del muro
y amante de las flores
conviérteme en aquello
que dicen tus poemas.
Porque sé que escribes
con tus dedos en mi cabello
y tus labios en mis clavículas. 

Bésame y hazme tu poesía. 
Color carmesí en tierras blanquecinas. 

No me olvides.

Debes conocerme como
la chica que escribe de noche
y te sueña de día.
Como la que se adueña de
palabras simples y
las decora con flores.
Seguro conoces los pétalos
que cubren mi cuerpo
y las margaritas que
llevo en mi cabello.

Los años me convirtieron
en una flor 
y luego en muchas otras.
Soy muchas flores en un solo cuerpo.
Soy aquello que lees,
pero que esconde un jardín secreto.
Tengo otoños en plena primavera
y crujientes hojas en mis pestañas. 
Mantengo la humedad entre suspiros
y una enredadera atada a un nombre. 

Poco sé de jardinería 
pero el sol que entra
por mi ventana
me ayuda a respirar y 
cuando el sol no está presente,
el aroma de tu perfume 
en mi almohada me es suficiente. 

Soy aquella que vive 
en cada flor que cruzas al andar.
Huélelas.
Acarícialas. 
Ponlas en algún rincón de tu casa. 
Estoy ahí. Sienteme. 
No me olvides. Soy esa flor. 

sábado, 4 de agosto de 2018

Cuatro estaciones.

Las flores crecen
por entre mis dedos
cuando me tocas.

Pétalos caen de mis labios
cuando los tuyos los riegan
con besos salvajes.

Y el néctar de la noche
me suaviza la piel
me da vida
y florezco de nuevo.

La primavera dura
cuatro estaciones
cuando tus caricias perduran 
y un jardín de flores vive en mi. 

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...