lunes, 30 de marzo de 2020

Día tres

es el tercer día consecutivo que te lloro
no puedo decir que el tiempo esté a mi favor
cuanto más distancia con la realidad
más te pienso
eso siempre ha sido así

hoy te soñé con la angustia como almohada
tu rostro difuso no conocía la claridad,
pero estabas ahí
en un sueño que no tenía colores

tengo entre las pestañas
lágrimas que llevan tu nombre
y tengo miedo, mucho miedo
de quedar en este vacío
del cual desconozco la salida

estoy atrapada
sin oxígeno
a oscuras
rodeada de tu imagen
te venero aún en tu ausencia
y te espero
con la esperanza de que me darás la llave


he llovido por dentro

me he despedido tantas veces de ti
que creí que tenía la herida acostumbrada,
pero no la tengo
estoy lloviendo por dentro

y no me habituo al silencio
que hay dentro de mi cabeza
un vacío que grita tu nombre
del cual me tengo que acostumbrar

quisiera abrazarte,
llorarte mirándote a la cara,
pero sólo tengo tus palabras
y una foto de tu sonrisa
que ya no es mía
ni nunca más lo será

el enojo se manifiesta
se convierte en angustia
y cae como inspiración
en un papel que grita
y reproduce mi llanto

camino dos pasos
retrocedo otros cinco
me creo invencible
y al final,
me desarmo como diente león al soplido

no puedo ponerme puntillosa
cuando se trata de expresar el dolor
las palabras son fantasmas
con los cuales peleo cada noche

 sin embargo, hurgo en mi cabeza
—en el insomnio, el costo de la noche—
para encontrar algún pensamiento
que traiga algo similar al alivio

sábado, 21 de marzo de 2020

Tiempos de soledad

lo único que me salva
en tiempos de soledad
es la prosa que
unida a un latido
—débil y casi sin melodía—
se dispara para afrontar
lo que alguna vez
llamó esperanza


y yo no hablo de estrofas
que parafrasean
las infinitas posibilidades
que conozco entre mis líneas,
sino de voces en alto
que se dejan abrazar por el viento
sin miedo a desgarrar la herida

lunes, 2 de marzo de 2020

La noche tiene estrellas y palabras.

he llenado cuadernos con palabras
que escondían un nombre entre líneas
las he besado en la oscuridad 
y las he cubierto 
de mis propias lágrimas al releerlas 
con el simple objetivo 
de sentir mi corazón bombear 
como la primera vez

no voy a negar que las sigo leyendo 
por la mera búsqueda de ese latido 
y a veces,
                solo a veces, 
lo encuentro deambulando 
entre memorias que no conocen 
lo que es desteñirse

lo atesoro entre mis manos 
como quien sostiene una mariposa
entre sus dedos 
y me abrazo a él
en el medio de la noche

solo me abrazo

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...