y el perfume a libertad
que se siente con cada golpe de sus olas.
La forma de sus rocas,
su silueta húmeda y brillante
que es observada por los rayos
de un madrugador sol.
Atónito.
Descarado.
Maravillado.
Él no conoce la timidez
cuando se trata de la majestuosidad
que brindan sus orillas,
sus escondites
y sus cuevas cubiertas
de un frondoso musgo.
Resbaladizas.
Mojadas.
Suaves.
Tengo las pupilas desesperadas
por sentir su fuerza.
La boca seca y las manos inquietas
por sentir su infinidad.
Desesperada.
Esa siempre va a ser una de mis palabras favoritas.
por sentir su fuerza.
La boca seca y las manos inquietas
por sentir su infinidad.
Desesperada.
Esa siempre va a ser una de mis palabras favoritas.
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