viernes, 27 de abril de 2018

Una de las razones.

Una de las razones por la cual me gusta que te duermas primero
es que disfruto verte dormir plácidamente.
Me gusta observarte y ver como por momentos fruncís el ceño
o movés los labios para pronunciar algo sin sentido.
Me gusta pasar mis dedos por tu cabello
y con la poca luz que hay en la habitación
 aprenderme de memoria todos tus lunares.

Oír tu respiración,
sentir tu perfume,
besar tu frente
son otras de las cosas que suelo hacer
cuando estás en tu sueño más profundo.
Me transmitís un tipo de paz que no se puede encontrar
ni siquiera en los lugares más sagrados.

Mi paz es a tu lado.

Amándote sólo con miradas y caricias.

miércoles, 25 de abril de 2018

Una ventana a lo lejos.

Vivo en el calabozo de mis pensamientos,
lugar que no me deja escapar
y ni siquiera resguardar
este llanto incesante y particular.

Tiene barras irrompibles
y ese aroma a sal.
A un mar distante,
tan dañino y tan espectacular.

Soy esclava de ti
y de esta prisión maldita.
Una ventana a lo lejos me espera
y francamente yo estoy marchita. 

Y quizás tus llaves sean mi calvario
y puede que mi libertad también.
Por eso soy una mujer consciente
que el deseo es una trampa viviente. 

Prisionera como ninguna,
encerrada en mi calvario personal.
Tuya la brújula desconfigurada
que no me deja encontrar la paz.  

Tu si sabes de dolor
de esperanza de pobre
de asfixia indolora
y de ventanas sin vistas.

Yo lo sé todo también,

pero la ventana y la libertad
me esperan en algún lugar.
Me crearé mis propias llaves. 

jueves, 19 de abril de 2018

Así.

Soy como esa desamparada
que viaja entre árboles secos.
Entre ramas tristes.
Entre hojas marchitas.

Soy como esa llama apagada.
Ese sol de invierno.
Ese viento escurridizo.
Sonrisa rota, sonrisa vacía. 

Soy como esa ola perdida.
El océano es libertad.
Azul es mi alma. 
Tuya mi veracidad. 

sábado, 14 de abril de 2018

La mañana.

La brisa de tu cuerpo
encarna en mi
como un suspiro.

Mirada color café. 
Mañana silvestre.
Caricias de terciopelo. 

Un espacio oculto entre las sábanas
revelan tu mirar. 
¿Acaso no sabes que puedo sentir tu pesar?

jueves, 12 de abril de 2018

Pétalos.

Tu nombre se pierde
entre pétalos de gardenias.
Dulce como su aroma.
Débil como ella misma. 

Nadas entre líneas.
Susurras como brisa de verano.
Prometes con sonrisas.
Tu nombre, mi suspiro.

Gardenias, blanca pureza. 
Tus palabras, tinte esperanzador. 
La lluvia como un consuelo.
Una gota, respira, pequeña flor.

Tu hombre, helada mañanera. 
Gardenia, resiste al dolor. 
Pétalos libres, han de caer. 
Llora, dulce flor. 

Un nombre
frío como el invierno.
Una gardenia
renace entre la escarcha. 

Gardenia dulce flor.
Ríos de vida se asoman. 
Sigue dulce, como siempre. 
Tuyo es el poder ahora. 

Lluvia de verano.

Nunca pensé que el sonido de la lluvia pudiera ser tan tranquilizadora cuando estoy entre tus brazos. No hay trueno que me estremezca más que el modo en que susurras mi nombre. Y entonces, yo me convierto en agua, en esas gotas que adornan tu piel a besos. Soy como la lluvia sobre las hojas, necesitadas de su frescura.

Me deslizo por entre tu cuerpo como la suave llovizna que cae por mi ventana. Voy vagando sin permiso, mojando todo a mi paso sin compasión, sin necesidad de tomar aire y pedirle a las nubes que recompongan mi ser.

Puede que no lo notes pero siento en carne propia tus suspiros, justo cuando los relámpagos se presentan en la habitación iluminándolo todo. Dándonos la noticia de que la saciedad no es algo de lo cual la tierra está al tanto.

La lluvia sigue danzando como remedio a una enfermedad más peligrosa que la sequía. Quizás se trate de mis propio modo de caer pero amor, yo caigo tan suave como lluvia de verano, sólo que esta vez me vi atrapada en una tormenta que tiene tu nombre. 



 



martes, 10 de abril de 2018

Un segundo de luz.

Aún en mis momentos de luz,
te busco en la oscuridad.
Te pienso como piensan
las mejores mentes de nuestra generación.

Cuando creo haber cerrado la puerta,
la brisa me detiene.
Creo haberte visto partir,
pero es sólo el vago recuerdo de tu figura.

La mente, engañosa como ninguna.
Crea promesas que nunca existieron,
tal cual el suspiro de tus labios.
Un segundo de luz. 



lunes, 9 de abril de 2018

Riesgo.

No puedo negar que despertar contigo a mi lado se ha convertido en uno de mis paisajes favoritos, de esos que tendría fotografías repetidas y que nunca trataría de borrar.
Puedo escuchar tu respiración como si fueran las mismísimas olas del mar, golpeando la almohada bajo tu perfecta nariz. Tu espalda me llama para ser acariciada y a pesar de que mis dedos se contienen, mis ojos descaradamente dibujan pequeñas formas sobre tu piel.

Tu piel, qué bien huele tu piel. Podés imaginarme alcanzar cada rincón de tu cuerpo sigilosamente con mi nariz como si pudiera ser atrapada en el acto por tus fuertes manos.
Quisiera explicarte que mi boca en todo momento duele, que la sed me carcome viva, que mi estómago ruge de un hambre del cual no existe la saciedad. 


Qué mañanas tan riesgosas que vivo. Qué riesgo amarte con tanta intensidad. Qué hermoso es amarte, amor. 

domingo, 8 de abril de 2018

6 a.m

Es de esperarse que a las seis de la mañana mi mirada se pierda en el techo de la habitación solitaria y silenciosa. Pendiente de una sombra que conozco mucho, poco siento, mucho pesa, poco abruma. 
La fría mañana me despierta con las yemas de tus dedos acariciando mi muslo, presente pero distante, hielo de montañas nevadas. Qué se yo de climas, no conozco otra estación más que el crudo invierno que tú me invitaste a presenciar, justo cuando la traición me cubrió los ojos y la primavera que yo creí ver cayó como copos de nieve. 
Son las siete y aún tu aliento cubre las ventanas. Humedad cesante, suspiro helado de tierras escarchadas. Me estremezco bajo tus miradas porque sé que ni el sol más fuerte puede hacer que te derritas o simplemente desaparezcas. No soy quien para llamarme sol cuando exploté en mil pedazos convirtiéndome en puro polvo. Frente a tus ojos, justo en esta misma cama, a esta hora. 

martes, 3 de abril de 2018

Caída libre.

He pensado mucho en tí
en como tus ojos 
callan los míos con una mirada.
Pensé en el modo 
en que me entregabas tu magia
y como yo caía tal como un pichón
en su primer vuelo.
Pensé en cómo tu mano cubría la mía 
y rozábamos mil promesas silenciosas. 
Pensé en ese jadeo que surgía de tu boca
-maldita boca-
y allí encontraba el agua de mi propio desierto.
Pensé en tu manera de irte,
golpeando la puerta y llevándote 
todo de mi entre tus cajas. 

Pensé en eso, en eso, en más. 

La luna en alto.

Anoche garabatee poemas a oscuras
para no despertarte.
Tu sueño es como una promesa
de una vida que nada puede destruir.
Mis palabras son un suspiro de caricias
que ni el sol más fuerte en un invierno
puede hacer sonreír a una flor.

Brisa.

Me retuerzo entre sábanas
canto en silencios.
Te siento, te huelo.
Mis piernas te sienten
como brisa matinal.

Mi boca se entreabre
ante el misterio de tu sombra.
Grito en silencio.
Hablo otro poco más.
Caliente y húmedo el espacio de tu cama.

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...