viernes, 13 de noviembre de 2020

me querías entre tanto caos

hubiese agarrado tu mano
sin dudarlo
y a ojos cerrados
porque me abrazaste en tu tiniebla 
y ese no era el caso,
sino más bien que me querías 
entre tanto caos que me acontecía
y yo te quise aún cuando
no sabía a dónde íbamos

pero sorpresa, 
la realidad es que sí
te agarré la mano
y nunca lo supiste
creías que yo era una herida
y no solamente un alma reconstruida
que no quería estar sólo de paso

me duele que no estés
sí, me dueles
porque había encontrado
en tu desorden,
uno parecido al mío
un reflejo de lo que deseaba ser
y sólo fui por cinco minutos

todavía releo
lo que te escribí sin que sepas
más que nada como un reconforte 
porque no estás presente
y ni siquiera me dijiste te quiero
ni durante el día ni la noche

¿recuerdas los planes?
la filosofía de los griegos
marcada en tu escritura
tienes la vida por delante
y me creí parte de ese capítulo
que no se escribió 
ni quedó en un borrador hecho a mano

y la noche de septiembre te solté
sin dudarlo
justo cuando me sentí descubierta
y ojalá la hubieses parado
con tu palabra tan exquisita
con tu andar de sabelotodo
y a la vez cargado de inocencia

ojalá te hubieses puesto 
delante de la puerta
y me hubieses dicho 
que las tinieblas son pasajeras
que se difuminan con el atardecer 
y que el abrazo no me iba a faltar
con esa voz tan peculiar, 
entre risas furtivas
historias de vidas pasadas
portazos de besos insistentes
la lujuria de los secretos

pero no pasó. 

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...