Amanecemos abrazados.
Entrelazados.
Tu dedo y el mío.
El mundo somos nosotros.
Y no hay caricia que no repartiré.
Y la vida se me va.
Pero no importa.
Tu nombre está escrito en mi boca
y se extiende por todo mi cuerpo.
¡Qué bella tu cursiva!
Amarte como sinónimo de temblor.
Yo los conozco.
Tu también.
No hay leyes naturales
ante semejante fenómeno.
No cuando la fuerza
es una fiera.
Y mi corazón es un músculo
incontrolable,
salvaje,
rojo.
Te escribo.
Te escribo por horas.
Te amo por vidas.
Te susurro.
jueves, 27 de diciembre de 2018
Un cuento para dormir - Primera Parte -
Escribirte un poema.
Una carta, amor.
Un pensamiento, una palabra.
Describo aquello que siento
y me dejo llevar.
Yo te escribo,
incansable,
insistente,
mis palabras,
tuyas.
Un poema en tu espalda.
Cada noche, un susurro.
Te cuento nuestra historia.
No hay ficción.
Descansa, amor mío.
Estoy en tus sueños.
Estoy cerca.
Quiero que me sientas.
Besémonos.
Ardamos como uno solo.
No hay necesidad de apagarnos.
Comámonos con la mirada.
Estremezcámonos como la hoja ante la brisa.
Llename de tu calor.
Posa tus manos sobre mis piernas.
Mirémonos como si parpadear no fuese una opción.
Sonriamos mientras coso mi cadera a la tuya.
No voy a tener un solo segundo sin tenerte.
Prestame tu aliento.
Te doy el mío.
No hay descanso.
Una carta, amor.
Un pensamiento, una palabra.
Describo aquello que siento
y me dejo llevar.
Yo te escribo,
incansable,
insistente,
mis palabras,
tuyas.
Un poema en tu espalda.
Cada noche, un susurro.
Te cuento nuestra historia.
No hay ficción.
Descansa, amor mío.
Estoy en tus sueños.
Estoy cerca.
Quiero que me sientas.
Besémonos.
Ardamos como uno solo.
No hay necesidad de apagarnos.
Comámonos con la mirada.
Estremezcámonos como la hoja ante la brisa.
Llename de tu calor.
Posa tus manos sobre mis piernas.
Mirémonos como si parpadear no fuese una opción.
Sonriamos mientras coso mi cadera a la tuya.
No voy a tener un solo segundo sin tenerte.
Prestame tu aliento.
Te doy el mío.
No hay descanso.
martes, 18 de diciembre de 2018
Gemínidas.
Eran los primeros días
del verano y una lluvia
de estrellas se anunciaba
en el horizonte.
Miré por la ventana
y el cielo era aquello
que ni las más bellas pinturas
pudieron recrear.
Pero la lluvia de estrellas
no la vi.
Y me propuse hacerle frente
al fenómeno natural
como quien quiere ganar
una competición.
Sentí la tierra moviendo
mi mano y encontré
las estrellas brillando
en cada rincón de tu piel.
del verano y una lluvia
de estrellas se anunciaba
en el horizonte.
Miré por la ventana
y el cielo era aquello
que ni las más bellas pinturas
pudieron recrear.
Pero la lluvia de estrellas
no la vi.
Y me propuse hacerle frente
al fenómeno natural
como quien quiere ganar
una competición.
Sentí la tierra moviendo
mi mano y encontré
las estrellas brillando
en cada rincón de tu piel.
viernes, 14 de diciembre de 2018
Insomnio.
Cuando más quiero dormir.
Menos duermo.
Más pienso.
Más te respiro.
Menos te extraño.
Porque pensarte
es sinónimo de vivirte.
Y yo te quiero vivir
hasta que mis neuronas se gasten.
Gastarse como quien camina descalza
como quien hace su camino
con las yemas de los dedos.
Y yo ando de noche y de día.
Pensándote.
Viviéndote.
Menos duermo.
Más pienso.
Más te respiro.
Menos te extraño.
Porque pensarte
es sinónimo de vivirte.
Y yo te quiero vivir
hasta que mis neuronas se gasten.
Gastarse como quien camina descalza
como quien hace su camino
con las yemas de los dedos.
Y yo ando de noche y de día.
Pensándote.
Viviéndote.
martes, 11 de diciembre de 2018
Gravedad.
La miseria se adueña de mi y ya no sé dónde estoy. De repente la cama me envuelve, todo es negro y la superficie no es solamente un colchón. Caigo por dentro sin deseos de flotar y el abismo me espera de brazos abiertos.
Caigo como quien tira una moneda y la mala suerte gana. Hoy ni nunca fui cara, soy seca. Soy esa maldición que cae sobre tu rostro y te empapa con algo que soy y seré siempre.
Tengo las lágrimas en mis esquinas y sueños rotos en mis laterales. Sigo cayendo esperanzada de que aquello que no puedo dejar ir caiga conmigo, pero me enreda en una sábana y me mantiene apretada como el tallo a su hoja.
Qué locura que exista tal cosa como la gravedad y ahora mismo esté rebotando contra el suelo. El aire no me contuvo ni me abrazó. El viento no fue una caricia y todo se volvió gris.
No es blanco ni negro. Es gris. Gris como aquello que me libera y me condena. Es la paz y la miseria. Es una sonrisa y una lágrima cayendo por mi mejilla. Es recuerdo y desazón. Es ésto y lo otro. Es un abismo y su fin.
Caigo como quien tira una moneda y la mala suerte gana. Hoy ni nunca fui cara, soy seca. Soy esa maldición que cae sobre tu rostro y te empapa con algo que soy y seré siempre.
Tengo las lágrimas en mis esquinas y sueños rotos en mis laterales. Sigo cayendo esperanzada de que aquello que no puedo dejar ir caiga conmigo, pero me enreda en una sábana y me mantiene apretada como el tallo a su hoja.
Qué locura que exista tal cosa como la gravedad y ahora mismo esté rebotando contra el suelo. El aire no me contuvo ni me abrazó. El viento no fue una caricia y todo se volvió gris.
No es blanco ni negro. Es gris. Gris como aquello que me libera y me condena. Es la paz y la miseria. Es una sonrisa y una lágrima cayendo por mi mejilla. Es recuerdo y desazón. Es ésto y lo otro. Es un abismo y su fin.
lunes, 3 de diciembre de 2018
Me atrevo.
Me atrevo a decir que pasé
más de dos horas escribiendo
que sentí más de lo que escribí
que en una palabra se esconden
más de un sentimiento
y que todo su nombre está
puesto en un suspiro vestido de pausa.
más de dos horas escribiendo
que sentí más de lo que escribí
que en una palabra se esconden
más de un sentimiento
y que todo su nombre está
puesto en un suspiro vestido de pausa.
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El abismo
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