viernes, 31 de julio de 2020

no tengo sitio

ante mi,
ante el polvo,
el círculo vicioso de tu mirar
algo cósmico,
la vuelta al sol,
el roce de las pestañas en mi piel
y la redondez de los lunares

damos vueltas
sin saber a dónde vamos
juraría que vi el final,
pero es una trampa del universo

¿lo escuchas?
las estrellas nos hablan
son guías,
pero yo no sé leerlas
forman dibujos,
algo indescriptible,
único,
tan único como imposible
me recuerdan a cuando
una constelación habitaba
en tu espalda

cósmico,
tan inigualable
danzo en círculos
y me mareo a pesar
de llevarte de la mano

quién diría que bailar
alrededor de tu órbita
me llevaría a colisionar
con el aliento partido

y entonces,
levito,
las estrellas me toman
en un abrazo
tan cálido como si fuese primavera,
pero no encuentro mi sitio,
soy polvo,
vago sin rumbo alguno,
nado entre puntos brillantes,
purpurina,
perpleja,
no tengo sitio

¿dónde estás?

fue tan fácil perderte el rastro
en aquel lugar en donde
habitaban infinitas posibilidades,
no tengo sitio,
todo este tiempo,

¿acaso pertenezco a algún lugar?







jueves, 30 de julio de 2020

quién soy yo para tener libertad

me siento libre en la noche
especialmente cuando escribo
estos pobres y latentes versos

sé que la libertad tiene un precio
y la pagaré en cuanto
la tinta deje de correr

respiro la efimeridad del sentimiento
que parece no pertenecerme
y me dejó llevar
por aquellos segundos
en donde no hay censura
en el sentir

y quién soy yo
para ser libre
cuando me condené
a tu comisura
e intento desatarme

me desespero,
te grito en silencio,
pero te contemplo otras veces
porque me es imposible no hacerlo

y quién soy yo para no contemplarte
no es que te tenga en un pedestal,
que seas mi religión
o mi deseo de cumpleaños,
pero es que el sentimiento del recuerdo
es tan abrigado como una manta tejida a mano

aunque otras veces no lo es,
simplemente no lo es

el recuerdo se ve difuso,
como una gota de tinta en un vaso de agua
pierde su fuerte,
se deshace,
se vuelve algo completamente diferente
con tan solo observarla una vez más

y supongo que ese era mi mayor miedo,
que lo único que quedaba
comenzara a desaparecer,
tomara otra forma
y se encontrara con la realidad de golpe
un rayo atravesando el cielo

y quién soy yo para tener que conocer
el desamparo de la memoria
el vacío de los atardeceres,
la ausencia de las sonrisas,
el silencio de las canciones,

quién soy yo;
soy lo que era y ya no seré,
pero ahora, tengo libertad por un rato más




miércoles, 29 de julio de 2020

prefiero hablarte en un poema

escribo con el corazón acelerado
como si el tiempo me corriera,
tal como si escapara de tu palabra
que apareció de nuevo una noche

me asusté,
caí en el suelo
y lloré lágrimas cargadas de anhelo
no puedo romper mi récord
que son tres días sin llorarte

te leo a tí
con esa mirada puesta en mis pupilas,
perdición absoluta,
mapa sin rumbo,
sé que caer en tu pozo
es sinónimo de perderme de nuevo

y por eso te cuento esto,
caer en ti
es un llamado anticipado
a la frustración
sé que no compartes tus noches
con las mías
de ninguna manera posible
y quizás eso sea milagroso
en tiempos de desesperación,
ya que ser adicta a ti
y no tenerte
                   es una tortura

y releo las cuatro letras
unidas a un punto que
tiene más de seguido
que de final
y yo ya había usado el segundo
en nuestro poema
e inclusive ahora,
abriendo cuaderno nuevo
y secándome las lágrimas marchitas
considero escribirte
cuatro letras
una coma,
un suspiro,
un «te extraño» de mi boca
que no se hará tinta

y en momentos así
sé que conspiras en mi contra
revoloteas como abeja
en busca de su néctar
y yo como flor rebosante
abriéndose a la primavera
me veo tentadora

justo así

tal como cuando me conociste

sin embargo,
hoy prefiero hablarte de esta manera
con más de una letra,
con comas,
con puntos,
con espacios,
con MAYÚSCULAS que gritan el desahogo

y aun así, prefiero hablarte en un poema

martes, 28 de julio de 2020

hay voces en mi

como tarde de domingo
junto a la ventana
el invierno se hizo eterno
y tengo las manos frías

el reloj dicta las seis de la tarde
y un atardecer se dibuja 
tras las nubes

incluso en mis peores días
te rescato de alguna primavera
como quien se reencuentra
con un libro prestado
y ahora devuelto,
que se une a su ejército 
de historias ajenas
                             y propias

propias porque tu rostro
tiene el rostro de tantos
y a la vez no te encuentro
en ninguno

sabes que la ciudad está solitaria
y que no danzo con el viento,
me dije a mi misma
que no le haría caso a las voces,
pero las angustias que están bien incrustadas
en mi interior
tienen voz propia

qué complicado es no oirnos
la que fui y la que ya no seré
una constante frustración
que se balancea como péndulo
sin remedio
ni tampoco frenos

juraría que tengo días buenos
en donde mis manos
no están frías
el calor nace de ese hueco
que abrazo,
pero que no tiene corazón
ni tampoco la dicha de encontrarte

juraría también que te tacho
infinitas veces
y creo un agujero en el papel
en el cual escribo,
pero renaces de la tinta
volviéndote indeleble,
inolvidable,
dolorosa,
marchita,
de una cursiva perfecta
justo como mis primeros poemas
convertidos en pétalos arrasados por el rocío

y hace frío,
hay niebla,
el atardecer partió
dejándome con el aliento congelado
estática,
perpleja ante la inmensidad de la noche
que se deja aplastar por el silencio

silencio que se disfraza de voces,
esas voces,
que no callan
y que a veces,
se convierten en ti







martes, 21 de julio de 2020

no escribas más sobre nosotros

te dejé ir
cuando todavía
estaba aferrada a tu mano
y la solté con calma
cuando tenía fuerzas

sin embargo mis dedos
rozaban los tuyos
de vez en cuando
como buscando el reconforte
de que todavía existías

apunté poemas de otras voces
para leértelos en voz alta
y te escribí otros tantos
con tu nombre escondido

aun me da pena
admitir que dependo de tu mirada
ojalá lo que espero de mi misma
se solucionará con la simple voluntad

quizás no sepas reconocer el dolor
que tiñe mis pupilas
porque crees que
solo tú lo llevas dentro,
pero podrías reconocer el mío
si tan solo prestaras
un poco de atención a mi verso

conociste a Elvira,
gracias a mi,
y uní mi cursiva a su poesía
dibujando tu sonrisa a un ritmo lento
casi como si su prosa fuese mi latido

pero te es tan fácil esconderte
tras tus pestañas
y bailar nuestra canción
como si fuesen acordes nuevos

sé que cuando uno trata de olvidar,
no escribe
¿pero quiero olvidar?
¿qué quiero?

no escribas más de nosotros, dijiste
pero sólo me queda eso,

                       escribir











viernes, 17 de julio de 2020

Tienes la mirada perjudicada.

— Has de saber que tienes la mirada perjudicada. — mencionó.

La voz que había escuchado con claridad provenía de su mismo espejo. Había tocado fondo en su mar perturbado y supuso que liberar las palabras de sus fantasmas era un pesar más denso que la neblina en pleno invierno. Envuelta en su toalla y abrazada a si misma deliberaba sobre lo compleja que había sido la vida con ella y cómo el tiempo parecía pasar más lento ahora que los relojes de su casa se habían detenido.
Su cabello todavía estaba húmedo y su piel relucía ante la tenue luz de su habitación. Era un cuarto pequeño, con la ventana dirigida hacia el cielo, pero no necesitaba más. La inmensidad se encontraba en su propia mente cuando la oscuridad la acechaba. Cada tanto se leía a si misma como consuelo de medianoche y juraba no volver a caer en tiempos de introspección, pero se mentía. Se mentía más de lo que le habían mentido.
Peinaba su cabello, danzaba a solas y sonreía como signo de comprensión hacia si misma o quizás había dejado que la poca cordura se marchase en la ducha que había tomado minutos antes. Las noches tenían ese toque de pérdida de si mismo y ella era experta en sus propios laberintos sin salida.

domingo, 12 de julio de 2020

quiero saciar el vicio de tu mirada

expresé mi ser en tinta
sin miedo a derrocharla,
junté recortes de una vida pasada
que tiene más preguntas que respuestas

intenté decorar el lugar que habito
que tiene tu nombre
y me di cuenta que uno no conoce el dolor
hasta que llega

miré el atardecer,
sumida en un suspiro
como cuando los fotografiaba para ti
en días de tristeza
y me sorprendí a mi misma al encontrar belleza
alrededor de todo mi caos

dejé caer palabras
que denotan el vacío
y no parecen conocer la cura

pero es verdad que hablo en voz alta
y río en ocasiones en donde
la risa es muda

hago poesía con lo que tengo
y reflejo esa necesidad latente
de querer encontrarte entre toda la multitud
como si fuese casualidad del destino

porque quiero observarte una vez más
para saciar el vicio de tu mirada

sábado, 4 de julio de 2020

Conversándote en un verso

el invierno parece haberse instalado en mi cama
tiene el frío de tus pies
como rocas aventuradas en el océano

llevas puesto el suéter que me gusta como te queda
y el que usas más a menudo
ése que hace que tus mejillas resalten
y que tu sonrisa parezca el futuro

a veces te busco,
no lo voy a negar,
pero no persigo tu voz
como en aquellas noches de insomnio
ya que me aterra pensar
cuánto puede doler escucharte

y entonces me desvanezco,
en este espacio que no es el tuyo
mientras tú sigues de pie
en otro lugar que no soy yo

te incrustas en mis poemas
cuando yo sólo iba a escribir de mi pena
no iba a colocar tu sonrisa
y terminé escribiéndola
como quien encuentra fotos
entre las páginas de un libro

es una noche ventosa
como para dejar ir las huellas
que dejaste en mi camino,
pero aquí estoy
conversándote en un verso
porque me siento incapaz de hablarte al oído
si antes le hablaba al silencio
ahora mis palabras ya no quepan
entre los mechones de tu pelo

te dibujo en los bordes de mis poemas
tengo tus manos plantadas en mi retina
sé que pronto el dolor correrá con el viento,
pero hoy no será el día

ocuparás más líneas,
serás el espacio frío de mi cama deshecha
y aun así cerraré los ojos buscando el hueco
en donde me abrazaré a la herida





El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...