martes, 30 de agosto de 2022

El abismo

Asumí el riesgo de rozar 
mis piernas con las tuyas, 
de hacer de mis versos 
el suspiro de tu inconsciente 
bajo las sábanas. 

Bajé mi mirada ante la incapacidad 
de respiro que me aquejó 
en tiempos desesperados 
y me reencontré en tus pupilas
sabiendo que el tiempo era efímero,
pero que aún así se sintió eterno.

En lo que a mi respecta, 
la huida de tu palabra
no fue más que caminar por el abismo de la locura.
Sabiendo con seguridad
de que no existen los puntos finales,
sino más bien un insistente recuerdo
de tu risa hecha prosa.

Pero es verdad que el olvido
hizo acto de presencia.
Llevándose mi nombre de tus labios
como el viento impetuoso de la estación más fría.

Y quizás aún así, 
entre tanto pesar cavado en lo hondo
todavía me queda, 
a ojos cerrados,
el sonido de la noche;
el espíritu de tu cercanía 
rozando los mechones de mi cabello. 
 

lunes, 17 de enero de 2022

Abrasador enero

En mi incansable intento 
de saciar la pena, 
hay una corriente de aire 
que esquiva las palmas 
de mis manos. 
Un desamparado olvido 
recorre los cimientos
de un cuerpo ya abandonado 
a la miseria de tu aliento. 
Un suspiro cargado 
de rezagadas sonrisas, 
el ánimo de un verano eterno
y un atardecer sostenido 
en mi memoria.
Como la tácita desesperación
de tu beso desvergonzado 
en mi comisura espero la lluvia
en este abrasador enero.
Quizás crees que tu imagen 
ya no está unida al verso, 
pero todavía siento 
tus sueños aterciopelados, 
tus miedos hechos 
apretones de manos. 
Aún consigo retener 
en las puntas de mis dedos 
el latido de lo que 
alguna vez fue esperanzador.
Sin embargo, 
solamente quedaron imágenes echadas al viento 
y que regresan a mi 
como un boomerang disfrazado 
del burlón destino. 

viernes, 10 de septiembre de 2021

Después de un largo silencio.

El silencio se convirtió en un poema eterno
que no hacía nada más que revelar la pena.
No hay palabras para la noche que acontece
y que quizás dice más de lo que alumbra.

Cae el rocío en este invierno desolado
hay aroma a que te recuerdo a veces.
Me reconforto con palabras que no
tienen significado ni tampoco formas.

Están, pero no se leen.
Están ahí, pero no se escuchan.

Han pasado meses en esta mente solitaria
que no se ha reencontrado con el querer,
no hay más que incógnitas marchitas
en un jardín el cual la primavera no quiere llegar.

¿Qué hay en este inhóspito espacio 
que acaba de reencontrarse
con las palabras desplazadas?

No lo sé, amor.

Yo solo escribo y a veces te pongo nombre 
como en este poema luego de un largo silencio. 

jueves, 3 de junio de 2021

Terrores nocturnos

Terrores nocturnos
que tienen palabras
y acompañan sollozos.
Lágrimas que caen 
como vertientes en un té de manzanilla.

Me tenía y me perdí
sin saber qué pasó conmigo,
como quien deja libre un globo a la deriva.
Y tendremos una fiesta,
con las canciones más tristes sonando.
 
Las notas altas de una canción 
que no alcancé a arañar,
una armonía que dicta un destino
cargado de tristezas.

Hay cosas que quiero decir
y no digo por miedo a las palabras
que cargan el silencio. 


domingo, 25 de abril de 2021

No te vayas

Reconocía en tu andar perdido, 
que padecías de la nostalgia en tu mirada.
Danzabas entre médanos de abrazos fugaces
y cargabas en tus pies el suspiro desesperado.

¿Por qué te tienes que ir, amor?

El mar parece esperarte.
Y yo sentada en la costa, te observo. 
Sonríes ante la libertad que te inunda.
Tienes las mejillas sonrojadas y estás feliz. 
Sonríes de nuevo, alzando la mano hacia mi.
Te despides con pasaje en mano
y te acurrucas en mi pecho desde la distancia. 

Hay cierta satisfacción en la manera en que danzas.
Sé que no soy buena, pero mi amor es del bueno. 
No te vayas. No te vayas.

Y caminas, dejando tu rastro en la arena mojada.
Las estructuras se caen como si el sol
derritiera el pasado. 

No hay apuro, amor.
No me dejes.

Invocas el tiempo moldeándolo a tu modo
y los relojes nos miran atónitos 
ya que de repente volvieron a funcionar
luego de un largo tiempo a la espera. 
Habías detenido el tiempo cuando tus pupilas
marcaron el destino
y hoy el ritmo vuelve a la normalidad.

¿Normal? ¿Qué tiene de normal?

Del color de las hojas del otoño, 
un mechón de tu cabello vuela junto a las olas.
Has de saber que me llevas a mi
clavada en tu pecho. 







lunes, 5 de abril de 2021

Revelación

Se me ruborizaron los ojos
como la llamarada de una vela
que no le teme al viento
y no se consumió del miedo,
pero ardió al saber
que la piel no resiste a los abismos que rodean el pecho.

Respiré sabiendo que
no era invencible ni mucho menos invisible.
Quién diría que la llama una vez prendida
no sería consumida,
sino que flamearía
creyéndose el erizo
de una corazonada que no le pertenece.

Tengo las manos calientes
como el abrazo que te di
en mi imaginación
entre conversaciones inexistentes
y que dictan de futuros inciertos,
de palabras aclamadas por tus labios de rubíes.

Me atrevería a decir que le soy fiel
a tus ocurrencias
aún cuando te conozco tanto
y a la vez tan poco.
Qué desesperación no encontrar la dirección
de un camino que dice mi nombre,
pero que tiene el rastro difuso.
Soy incapaz siquiera de leer coordenadas,
los latidos
y un compás que tiene dos sílabas.

Corazonadas de madrugada,
dime qué hace una chica como yo
que tiene solo palabras
cuando es la vela latente
de un corazón que duerme temprano
y sueña entre escenarios que luego no conoce,
la dueña de lo desconocido,
de lo que libera y hace de la vida
un pasar digno de la simple poesía.

Mujer revolucionaria

Tú, mujer de revoluciones
te paras frente a mi
con tus labios de rubíes
en una tarde de primavera que dicta de suspiros.
No sabes que tienes la naturaleza dentro;
el fuego, el aire y el agua.
Y que con ella alimentas este ser que te habla,
que te escribe y te respira como aliento
entre medio de un beso.

Llegaste a mi convirtiéndote en la revolución
de mi ser a la deriva.
Haciendo de tu mirada
el bálsamo para mis heridas
y de tu boca,
el milagro inesperado.

Llegaste a mí sin miedo a arrasarlo todo,
con tus palabras hechas calma
y tu mano brindándome confianza.
Llegaste a mí. Llegaste.

La poesía reposa en tus dedos
como caricia en plena temporada,
la plegaría a la desesperación
y el abrazo a la niña que llevo conmigo.

Eres ángel en la tierra,
a la vista de todos
y te vi resplandeciente entre medio de la gente,
con tu sonrisa hecha almíbar
y la divinidad al andar.
Mi suerte marchita, floreció de pronto.
Mi destino se convirtió en un caminar que renació de las cenizas.

La tierna flor se abría
y la melancolía fue libre entre tanto pesar.
En mi delirio, te plantaste
haciendo de mí, la locura personificada.
Ay, amor mío
que no cabes entre mis pestañas
y me inundas como oleaje a la costa
dejándome completamente mojada y a la vista.

Tiemblo al mirarte,
te invoco entre pensamientos que no llegan a mi boca
y aún así nos hacemos una con la mirada.
Hay cierta fortuna en nuestros ojos.

Ya sabes que tienes la bandera plantada en mi pecho
y que te acomodas como quien tiene estadía de por vida.
Haces de mi aquella que quiero ser aun cuando no lo creo
y sé que tienes en ti, algo más que el perfume de una flor.

Llevas el futuro,
de lo que somos entre medio de tanto caos
 y que ahora ha encontrado la belleza
con tan solo el roce de las manos.

El abismo

Asumí el riesgo de rozar  mis piernas con las tuyas,  de hacer de mis versos  el suspiro de tu inconsciente  bajo las sábanas.  Bajé mi mira...