miércoles, 25 de abril de 2018

Una ventana a lo lejos.

Vivo en el calabozo de mis pensamientos,
lugar que no me deja escapar
y ni siquiera resguardar
este llanto incesante y particular.

Tiene barras irrompibles
y ese aroma a sal.
A un mar distante,
tan dañino y tan espectacular.

Soy esclava de ti
y de esta prisión maldita.
Una ventana a lo lejos me espera
y francamente yo estoy marchita. 

Y quizás tus llaves sean mi calvario
y puede que mi libertad también.
Por eso soy una mujer consciente
que el deseo es una trampa viviente. 

Prisionera como ninguna,
encerrada en mi calvario personal.
Tuya la brújula desconfigurada
que no me deja encontrar la paz.  

Tu si sabes de dolor
de esperanza de pobre
de asfixia indolora
y de ventanas sin vistas.

Yo lo sé todo también,

pero la ventana y la libertad
me esperan en algún lugar.
Me crearé mis propias llaves. 

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