Te extraño en mis labios
y ahora está lloviendo
como esa noche,
como aquella noche.
No es ciencia,
ni destino,
o algún tipo de casualidad.
Justo cuando la luna le dio
el paso al sol.
Llegaste iluminándolo todo.
Justo así.
Y yo tan marchita
como flor ante el frío.
Florecí.
Inerte ante el esplendor.
Conmovida.
Toqué el sol.
Caen algunas gotas.
Y el viento golpea la ventana.
Se quiere llevar todo a su paso.
Llevate mi dolor también.
Tengo dedos en las heridas.
Caricias que no sanan.
Y algún que otro beso que no fue.
Hay un relámpago adentrándose en la habitación.
Sin permiso. Sin cuidado.
No lleva tu nombre.
Pero estás allí.
Como cuando eras el sol.
Me ciegas. Me abres.
Me dueles.
Me endulzas.
Florezco y me convierto en hoja de otoño.
Tengo la naturaleza en mi contra y yo amo volar entre los árboles.
lunes, 12 de noviembre de 2018
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