viernes, 13 de diciembre de 2019

Un soplido se llevó nuestro destino.

No entiendo como el destino nos jugó una mala pasada
haciéndonos creer que las palabras dichas
eran promesas y que no habría soplido que pudiera alcanzarlas.

El destino nos hizo creer que tu mano
unida a la mía era inquebrantable
y aquí estoy yo sintiendo los últimos rastros de tu calor.

La siento tibia como cuando la tomaste
en mis momentos más tristes.

Y entonces no hay día que no me pregunte
por qué el destino fue el malo de la historia
por qué nos puso frente a frente como un milagro.

Y yo que no creía en tales cosas
confirmé que eras uno. Sos uno.

Inclusive ahora que lloro lo que me queda de tu sonrisa
y que me la paso maldiciendo al cielo,
te agradezco por haberme dejado ver el mundo a través de tus ojos.


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