jueves, 16 de enero de 2020

Durante todo este tiempo he aprendido que quien te revoluciona la existencia es quien merece la palabra «amor» en un poema dicho frente a los ojos y yo nunca la había usado con el corazón entre las manos como cuando se lo dije por primera vez aquella tarde de otoño. Hacía frío y me abrigó con su sonrisa permitiéndome conocer algo más que un abrazo en donde no cabía aguja alguna. Rodeó mi alma con su mirada cargada de sueños y supe que me lanzaría a ellos sin importar a donde me llevarían. Mi existencia estaba marcada por lo que dictaba su sonrisa y en ese entonces supe que la palabra «tuya» era sinónimo del latido de mi corazón colgado al lado del suyo.

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