viernes, 31 de julio de 2020

no tengo sitio

ante mi,
ante el polvo,
el círculo vicioso de tu mirar
algo cósmico,
la vuelta al sol,
el roce de las pestañas en mi piel
y la redondez de los lunares

damos vueltas
sin saber a dónde vamos
juraría que vi el final,
pero es una trampa del universo

¿lo escuchas?
las estrellas nos hablan
son guías,
pero yo no sé leerlas
forman dibujos,
algo indescriptible,
único,
tan único como imposible
me recuerdan a cuando
una constelación habitaba
en tu espalda

cósmico,
tan inigualable
danzo en círculos
y me mareo a pesar
de llevarte de la mano

quién diría que bailar
alrededor de tu órbita
me llevaría a colisionar
con el aliento partido

y entonces,
levito,
las estrellas me toman
en un abrazo
tan cálido como si fuese primavera,
pero no encuentro mi sitio,
soy polvo,
vago sin rumbo alguno,
nado entre puntos brillantes,
purpurina,
perpleja,
no tengo sitio

¿dónde estás?

fue tan fácil perderte el rastro
en aquel lugar en donde
habitaban infinitas posibilidades,
no tengo sitio,
todo este tiempo,

¿acaso pertenezco a algún lugar?







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