viernes, 23 de octubre de 2020

capítulo uno

era un domingo destinado al encuentro
a desvanecerme en tu mano
en tu mirada acercándose a mi
entre tanta gente
y de repente, 
los espacios se volvieron más cómodos
especialmente cuando aquellos días 
estaban colmados de miedos

desde que me descubrí en tus ojos
hay una especie de alivio
en medio de tanta tempestad que me aqueja
no es que no me guste mojarme,
pero llevo sin paraguas tanto tiempo
que se me arrugaron los dedos

redescubrí la magia del suspiro
como cuando lo encontré en tu boca,
mis labios ya no estaban agrietados
y mis dedos se aventuraron en tu pelo 
donde hubo dolor,
hoy hay calma,
una revolución colmada de flores
de poesías susurradas,
de versos que trepan por tu entrepierna

le dije a mi sonrisa
que despertara de su sueño eterno
y acudió a tu comisura gustosa,
se abrazó a tu beso 
estando aún mojada de la lluvia

y entonces sé
que a mi me gusta cuando te recuestas sobre mi pecho
porque es allí cuando colisionas dentro
te deslizas de manera ágil
y conoces mis costados más frágiles

es allí en donde vibras,
te situas tan plena,
tan brillante,
tan viva, 
tan única
y haces de mi,
de nosotras,
una revolución de hormigueos incesantes,
un beso en donde no caben las palabras
un poema escrito en cursiva y en libertad 


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