los rostros no le temen al invierno
y se adueñan de los estremecimientos
aun cuando la noche es cálida
y cálida por el abrazo que dejas
sobre mi pecho partido,
el cual recubres con tu suéter favorito
y huele al perfume que más te gusta
lamento que a veces la noche
se vea inundada de copos de nieve
que no saben distinguir con seguridad
a quien deben tapar con su miedo,
pero es que el frío no sabe lidiar
con lo que tiene al frente
y se sostiene de mi sabiendo que
encontrará un refugio a pesar de que
no tenga el techo construido,
sino más bien deshecho
debido a la temporada pasada
y pese a que mantenga
la puerta cerrada,
irrumpe,
y ya sabes que soy de cabello al viento
y poca fuerza,
no puedo controlarme cuando pierdo la estabilidad,
la fuerza de tu mano entre mis dedos
y la firmeza de mis pies en el suelo
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