en como tus ojos
callan los míos con una mirada.
Pensé en el modo
en que me entregabas tu magia
y como yo caía tal como un pichón
en su primer vuelo.
Pensé en cómo tu mano cubría la mía
y rozábamos mil promesas silenciosas.
Pensé en ese jadeo que surgía de tu boca
-maldita boca-
y allí encontraba el agua de mi propio desierto.
Pensé en tu manera de irte,
golpeando la puerta y llevándote
todo de mi entre tus cajas.
Pensé en eso, en eso, en más.
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