Mi boca suspira sobre la tuya
encuentra su lugar entre besos.
El reencuentro de nuestros labios
como un cuento salvaje.
Mis rastros no fallaron
y los tuyos tampoco.
No sé cómo pasó,
pero me encontré
dando vueltas en un campo
de caricias.
Mis palabras se callan
sobre tu boca
y lo que quise decir
se dijo
y lo que callé
también.
Una mirada como
el lazo de un moño
deshecho y marchito.
Y ahí están mis caricias
pendientes de un hilo,
pero aventureras
y sin miedo.
Y una vez más
nuestro aliento
testigo de un cuento
que no tiene narrador.
La primera persona falló.
Y la tercera es un testigo
silencioso y creyente.
Cree más que nosotros,
pero es sabio.
No existe tal cosa
como la casualidad
entre sábanas.
Casualidad de besos que tienen un destino.
jueves, 26 de julio de 2018
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