jueves, 26 de julio de 2018

4:57 am

Mi boca suspira sobre la tuya
encuentra su lugar entre besos.
El reencuentro de nuestros labios
como un cuento salvaje.
Mis rastros no fallaron
y los tuyos tampoco.
No sé cómo pasó,
pero me encontré
dando vueltas en un campo
de caricias.
Mis palabras se callan
sobre tu boca
y lo que quise decir
se dijo
y lo que callé 
también.

Una mirada como
el lazo de un moño 
deshecho y marchito. 
Y ahí están mis caricias
pendientes de un hilo, 
pero aventureras 
y sin miedo.

Y una vez más 
nuestro aliento
testigo de un cuento
que no tiene narrador.

La primera persona falló.
Y la tercera es un testigo
silencioso y creyente.
Cree más que nosotros, 
pero es sabio. 
No existe tal cosa 
como la casualidad 
entre sábanas.
Casualidad de besos que tienen un destino. 

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