que espantan penas.
Un aroma a primavera
que tiene tu nombre.
Y puede que entre hojas
se encuentre mi destino,
pero tengo un bolígrafo
indeleble que es paciente.
Tengo también palabras marcadas,
un garabato simple,
un corchete que agrupa una idea.
Un mapa que no tiene coordenadas.
La única coordenada que conozco
se sitúa en un espacio
difícil de alcanzar,
pero que en puntitas de pie puedo llegar.
Un libro con pétalos de rosa.
Un mapa amarillo y de esos años
que dije no querer regresar.
Un bolígrafo que dice ser tuyo.
Mírame, aquí estoy.
Mochila puesta.
Brújula rota y una coordenada
que me deja entre jardines de rosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario