Haz que me sonroje
como una rosa
frente a una mariposa.
Siente ese calor de
mis mejillas que
se despliega como
la bruma del mar.
Quítame la venda e
ilumíname con aquello
que nos une.
Conecta tu mente a la mía
y déjanos sentir.
Sé que la incertidumbre
es cosa inevitable
y que las sombras
buscan su lugar.
Pero tus manos
como pétalos de margaritas
cuentan una historia
en donde me amas.
Y no hay miedo
que me detenga.
Ni caricia de mis dedos.
Ni susurro de mi voz
que no te invite a esta
enredadera que busca
su pared
-que eres tu-
y no quiere dejarte.
Enamorada del muro
y amante de las flores
conviérteme en aquello
que dicen tus poemas.
Porque sé que escribes
con tus dedos en mi cabello
y tus labios en mis clavículas.
Bésame y hazme tu poesía.
Color carmesí en tierras blanquecinas.
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