con el arcoiris como paraguas.
Piso charcos con tu tristeza
y me dejo empapar
para abrazarte un rato.
Camino solitaria,
pero te llevo de la mano.
Y dejo que la brisa
me envuelva como si
fueran tus brazos
los que me aprietan la cintura.
Camino avasallante
ante los fantasmas
que no quieren que
me entrometa.
Todos saben que me muevo
a la deriva
y me atrevo a no soltarte.
La lluvia cae
como memorias de un pasado.
Y me guío a mi misma
en un laberinto que desconozco,
pero quiero conocer.
Te metes conmigo
juras secar mi frente
y entras en mis pulmones
llenándome de vida.
Caminaré.
Caminaré.
Pelearé incansable,
te prometo que seré
el arcoiris que abraza tu espalda.
Haré de sus colores
una nueva paleta de un cuadro.
Me pintarás en él mañana.
Y no habrá clima que sea adverso.
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