sábado, 11 de enero de 2020

Floreces en el medio de la ciudad.

He visto árboles vestidos con tu sonrisa
en épocas donde el cerezo no tiene lugar. 

Redescubrí tu sonrojo
entre palabras con sabor a caramelo. 

Y las flores rosáceas me dijeron que estabas ahí. 

Vestías la silueta de una flor diferente
en una ciudad que carece de belleza.

Qué bella que sos cuando reís.

Y entonces pasó el atardecer para susurrarme 
que los brillos del sol te hicieron florecer. 

Toda esa purpurina que tienen tus mejillas
no eran más que tus pétalos en pleno crecimiento. 

Y estás cubierta de flores de nuevo. 

Y sin tan solo me dejaras cuidarte. 

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