lunes, 31 de agosto de 2020

y una noche bajé la guardia

y una noche
bajé la guardia,
me salí del refugio
de tu poesía

me encontré perdida
en aquel lugar 
que vio nacer flores
y hoy se encuentra 
desolado y gris
con apenas una pizca de sol
que sobrevive entre las nubes

me dio frío
y lloré lágrimas
con sabor a tu boca,
a tu labio partido
por la mordida 
que dejé en mayo
y todavía no te cicatriza

me vi a mi misma desplazada,
transformada por los afectos
que te buscan
por los estremecimientos
del recuerdo,
tu risa y algún que otro
suspiro que guarda la noche

¿sabías que la angustia 
una vez abierta
anuncia que requiere un abrazo?

estoy sola,
-sola con otra más que no soy yo-
llevame a un lugar
en donde no exista el verso roto,
la prosa hecha escombros
y en donde el silencio 
no sea tan ensordecedor

ya sabes que lo intenté,
salí del poema
en donde soy infeliz,
pero terminé yendo a un lugar
en donde tampoco soy feliz

deambular no es lo mío
tengo los pies adoloridos 
y cargo la pena en mis bolsillos
junto con tu nombre rebosante
en el dorso de una carta

pero aquí me ves
entrando de nuevo
a una poesía, 
-no es la tuya-
estoy un poco aturdida,
sensible,
abrazada al verso
como si escondiera
sus cuchillos por un instante
para abrazarme con calma

sin embargo, 
ahora que me abrigan las palabras,
pienso;
quien soy yo para
tomarme esas libertades
sabiendo el costo

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