lunes, 5 de abril de 2021

Lectura comprensiva


Si algún día relees
estas palabras hechas a medianoche,
encontrarás en ellas el punto exacto
en donde me animé a prometerte
la risa ininterrumpida.

Si algún día me relees
en busca de un recuerdo,
sabrás que aquí me encuentro yo,
hecha palabra
para retratar tu sonrisa
y quizás, si tengo suerte,
pueda pintar con acuarelas
el carmesí de tu boca
que llevo guardado en un labial
que tiene tu nombre.

Y si algún día me relees,
sabrás con seguridad que hay claridad
entre lo que digo
porque estoy hecha de palabras
y aun así nunca podría abarcar todo lo que siento.

Si hoy me lees,
sabrás que guardo tu risa
y habito en ella junto con tu voz que se hace viento;
me soplas y me deshago
como diente león atravesando la ventosa primavera.

Traspásame y vive en mí.
Abrázate a mi figura
que late sin temor a decir tu nombre en voz alta.
Y aunque le tengas miedo al viento
yo sé que ahora vives en él.
Te desplazas con el ímpetu de querer arrasarlo todo
y te instalas en mi haciendo de mi paisaje
uno cargado de flores silvestres,
de brisa fresca de verano
y todo lo demás es inexistente.

Eso es lo que haces.

Logras que todo lo demás sea adorno
en un mundo en donde
yo vivía en blanco y negro,
en donde era minúscula
como la cursiva hecha a mano.

Y hoy estoy aquí. Estamos.
Y quiero que rías,
que sigas arrasando
con todo lo que tienes en frente,
pero que sigas abrazándote a mí.

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