domingo, 25 de abril de 2021

No te vayas

Reconocía en tu andar perdido, 
que padecías de la nostalgia en tu mirada.
Danzabas entre médanos de abrazos fugaces
y cargabas en tus pies el suspiro desesperado.

¿Por qué te tienes que ir, amor?

El mar parece esperarte.
Y yo sentada en la costa, te observo. 
Sonríes ante la libertad que te inunda.
Tienes las mejillas sonrojadas y estás feliz. 
Sonríes de nuevo, alzando la mano hacia mi.
Te despides con pasaje en mano
y te acurrucas en mi pecho desde la distancia. 

Hay cierta satisfacción en la manera en que danzas.
Sé que no soy buena, pero mi amor es del bueno. 
No te vayas. No te vayas.

Y caminas, dejando tu rastro en la arena mojada.
Las estructuras se caen como si el sol
derritiera el pasado. 

No hay apuro, amor.
No me dejes.

Invocas el tiempo moldeándolo a tu modo
y los relojes nos miran atónitos 
ya que de repente volvieron a funcionar
luego de un largo tiempo a la espera. 
Habías detenido el tiempo cuando tus pupilas
marcaron el destino
y hoy el ritmo vuelve a la normalidad.

¿Normal? ¿Qué tiene de normal?

Del color de las hojas del otoño, 
un mechón de tu cabello vuela junto a las olas.
Has de saber que me llevas a mi
clavada en tu pecho. 







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