El silencio se convirtió en un poema eterno
que no hacía nada más que revelar la pena.
No hay palabras para la noche que acontece
y que quizás dice más de lo que alumbra.
Cae el rocío en este invierno desolado
hay aroma a que te recuerdo a veces.
Me reconforto con palabras que no
tienen significado ni tampoco formas.
Están, pero no se leen.
Están ahí, pero no se escuchan.
Han pasado meses en esta mente solitaria
que no se ha reencontrado con el querer,
no hay más que incógnitas marchitas
en un jardín el cual la primavera no quiere llegar.
¿Qué hay en este inhóspito espacio
que acaba de reencontrarse
con las palabras desplazadas?
No lo sé, amor.
Yo solo escribo y a veces te pongo nombre
como en este poema luego de un largo silencio.
que no hacía nada más que revelar la pena.
No hay palabras para la noche que acontece
y que quizás dice más de lo que alumbra.
Cae el rocío en este invierno desolado
hay aroma a que te recuerdo a veces.
Me reconforto con palabras que no
tienen significado ni tampoco formas.
Están, pero no se leen.
Están ahí, pero no se escuchan.
Han pasado meses en esta mente solitaria
que no se ha reencontrado con el querer,
no hay más que incógnitas marchitas
en un jardín el cual la primavera no quiere llegar.
¿Qué hay en este inhóspito espacio
que acaba de reencontrarse
con las palabras desplazadas?
No lo sé, amor.
Yo solo escribo y a veces te pongo nombre
como en este poema luego de un largo silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario