de saciar la pena,
hay una corriente de aire
que esquiva las palmas
de mis manos.
Un desamparado olvido
recorre los cimientos
de un cuerpo ya abandonado
a la miseria de tu aliento.
Un suspiro cargado
de rezagadas sonrisas,
el ánimo de un verano eterno
y un atardecer sostenido
en mi memoria.
Como la tácita desesperación
de tu beso desvergonzado
en mi comisura espero la lluvia
en este abrasador enero.
Quizás crees que tu imagen
ya no está unida al verso,
pero todavía siento
tus sueños aterciopelados,
tus miedos hechos
apretones de manos.
Aún consigo retener
en las puntas de mis dedos
el latido de lo que
alguna vez fue esperanzador.
Sin embargo,
solamente quedaron imágenes echadas al viento
y que regresan a mi
como un boomerang disfrazado
del burlón destino.
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