Guardo las memorias
de este año
bajo la almohada.
Me permito soñar
lo que fui,
somos,
seremos.
Abrazo aquella piedra
que dolió
y abrigo la gardenia
que plantaste
en mi jardín.
Atesoro en mi biblioteca
postales de sonrisas
y guardo dentro
de mis medias
algún que otro
suspiro que te saqué.
Tropezones que no
fueron caídas.
Levantamos los brazos
fervientes de entusiasmo.
Prometimos llenarnos
de aquello que
nos hace bien y no daño.
Junté tus cartas
y las guardé
en tu pantalón.
Hice de mis palabras
un pañuelo de seda.
No hay lágrima que
destiña la tinta
cuando lo que escribo
es real y puede con la pena.
Tomo tu mano
como quien
hace una promesa
y
te prometo aquí
y ahora
que florecerás
aún cuando
la tierra no quiera.
Te regaré,
te regaré,
insistente y soñadora.
El agua saldrá
de mis lagos llenos de ti.
De ese beso fortuito
que me salvó de partir.
miércoles, 2 de enero de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El abismo
Asumí el riesgo de rozar mis piernas con las tuyas, de hacer de mis versos el suspiro de tu inconsciente bajo las sábanas. Bajé mi mira...
-
No es casualidad que me encuentre hundida en un vaso de agua cuando vivo en el recuerdo y todo a mi alrededor huele a un ramo de garde...
-
escribo con el corazón acelerado como si el tiempo me corriera, tal como si escapara de tu palabra que apareció de nuevo una noche me a...
-
Anhelo su baño de agua salada y el perfume a libertad que se siente con cada golpe de sus olas. La forma de sus rocas, su silueta húme...
No hay comentarios:
Publicar un comentario